Circularidad económica: elementos estratégicos que tu empresa debe aplicar

/ sostenibilidad, sostenibilidad empresarial, económia circular, estrategia y sostenibilidad, EC, contexto empresarial, gestión de riesgos / Por Gabriel Naranjo/

Circularidad económica: elementos estratégicos que tu empresa debe aplicar

¿Tu empresa está aprovechando al máximo los recursos que utiliza o simplemente está gestionando mejor los residuos que genera?

Durante mucho tiempo, hablar de sostenibilidad empresarial estuvo asociado principalmente con reducir impactos ambientales: consumir menos agua y energía, disminuir residuos, reciclar o cumplir con requisitos ambientales. Estas acciones siguen siendo importantes, pero hoy las empresas enfrentan un desafío más amplio: repensar la manera en que crean y mantienen valor a partir de los recursos que utilizan.

En este contexto surge la circularidad económica como una forma de transformar la relación entre el crecimiento empresarial y el uso de recursos. No se trata únicamente de reciclar más. Se trata de analizar cómo se diseñan los productos, cómo se adquieren las materias primas, cómo funcionan los procesos, cuánto tiempo permanecen los productos en uso y qué ocurre con los materiales cuando dejan de cumplir su función original.

La pregunta entonces cambia:

¿Qué pasaría si los recursos que hoy consideramos residuos pudieran convertirse nuevamente en insumos, oportunidades o fuentes de valor para el negocio?

La circularidad económica comienza mucho antes del residuo

Uno de los errores más comunes es relacionar la economía circular exclusivamente con la gestión de residuos. Aunque la recuperación, reutilización y reciclaje forman parte de la circularidad, intervenir únicamente al final del proceso limita considerablemente las oportunidades que una empresa puede encontrar. Una estrategia circular comienza mucho antes, incluso desde la concepción de un producto o servicio. Las decisiones tomadas durante el diseño pueden determinar qué materiales se utilizan, cuánto durará un producto, si podrá repararse, si sus componentes podrán sustituirse y qué posibilidades existirán para recuperar sus materiales posteriormente.

Por eso, una empresa que desea avanzar hacia la circularidad debería preguntarse:

¿Estamos diseñando nuestros productos y procesos pensando únicamente en su funcionamiento actual o también en lo que ocurrirá después?

Esta perspectiva permite pasar de una lógica lineal —extraer, producir, utilizar y desechar— hacia una gestión en la que los recursos permanezcan en uso durante el mayor tiempo posible y conserven su valor.

1. Diseñar pensando en el ciclo de vida

El diseño es uno de los puntos estratégicos donde una empresa puede generar mayores cambios. Un producto difícil de reparar, fabricado con materiales que no pueden separarse o diseñado para tener una vida útil muy corta puede generar impactos y costos durante todo su ciclo de vida. Por el contrario, incorporar criterios de durabilidad, reparación, reutilización, modularidad y recuperación de materiales puede abrir nuevas posibilidades.

Esto también aplica a los servicios y procesos empresariales. No todas las estrategias de circularidad tienen que comenzar con un nuevo producto. Una empresa puede revisar cómo utiliza equipos, empaques, materiales, infraestructura o recursos dentro de su propia operación.

La circularidad empieza con una pregunta sencilla: ¿cómo podemos hacer que lo que producimos y utilizamos permanezca útil durante más tiempo?

2. Revisar cómo y qué compra la empresa

Una empresa puede tener excelentes prácticas internas y, aun así, mantener una alta dependencia de recursos vírgenes si sus decisiones de compra no consideran criterios de circularidad. Las compras representan una oportunidad estratégica para analizar aspectos como el origen de los materiales, la durabilidad de los productos, las posibilidades de reparación, el contenido reciclado, la reutilización de materiales y las condiciones bajo las cuales los proveedores gestionan sus propios impactos.

Esto requiere pasar de una visión centrada únicamente en precio y disponibilidad hacia una evaluación más amplia del valor que una compra genera durante su ciclo de vida. Por ejemplo, un producto aparentemente más barato puede representar mayores costos si tiene una vida útil corta, requiere reemplazos frecuentes o genera grandes cantidades de residuos. En cambio, una solución diseñada para durar, repararse o reutilizarse puede generar beneficios económicos durante un periodo más largo.

Comprar de manera circular no significa necesariamente comprar más caro; significa considerar cuánto valor obtenemos de los recursos que adquirimos.

3. Hacer más eficiente la operación

La circularidad también se construye dentro de las operaciones diarias. Pérdidas de materia prima, desperdicio de alimentos, exceso de inventarios, consumo innecesario de energía, uso ineficiente del agua o productos defectuosos representan no solamente impactos ambientales, sino también recursos económicos que la organización está perdiendo.

Por eso, mejorar la eficiencia puede ser uno de los primeros pasos hacia una gestión más circular. Analizar los procesos permite identificar dónde se están perdiendo recursos, por qué ocurre y qué alternativas existen para evitarlo. En algunos casos, la solución estará en mejorar un proceso; en otros, en modificar una tecnología, capacitar al personal, cambiar un insumo o rediseñar una etapa de producción.

La pregunta clave es:

¿Cuánto valor económico está perdiendo actualmente la empresa a través de recursos que compra, utiliza y finalmente no aprovecha?

4. Mantener los productos y materiales en uso

La economía circular busca prolongar el valor de los recursos. Para lograrlo, existen diferentes estrategias: mantenimiento, reparación, reutilización, reacondicionamiento, remanufactura y, cuando estas opciones ya no son viables, reciclaje. Esto abre oportunidades interesantes para los modelos de negocio. Una empresa puede, por ejemplo, pasar de vender únicamente un producto a ofrecer mantenimiento, reparación o actualización. También puede explorar esquemas de alquiler, sistemas de retorno, recuperación de productos o modelos basados en servicios.

Estas alternativas no necesariamente son aplicables a todos los sectores, pero muestran que la circularidad puede ir acompañada de innovación empresarial.

¿Y si la empresa pudiera generar ingresos no solamente cuando vende un producto, sino durante toda su vida útil?

Esta pregunta puede llevar a revisar modelos de negocio que tradicionalmente se han dado por sentados.

5. Convertir los residuos en una oportunidad

Cuando un material ya no puede mantenerse en su función original, la empresa todavía puede analizar qué posibilidades existen para conservar parte de su valor. Aquí entran prácticas como la reutilización, valorización y reciclaje. Sin embargo, es importante aplicar una jerarquía de aprovechamiento: evitar la generación de residuos suele ser preferible a generarlos para después intentar gestionarlos.

Por ejemplo, reducir el uso innecesario de empaques puede generar un resultado más eficiente que simplemente buscar una alternativa para reciclarlos. De la misma manera, reutilizar un material puede conservar más valor que enviarlo directamente a un proceso de reciclaje. Esto implica que la gestión de residuos debe conectarse con decisiones anteriores de diseño, compras y operación.

La mejor estrategia de residuos puede ser aquella que evita que el residuo llegue a generarse.

6. Trabajar con la cadena de valor

Una empresa no opera de manera aislada. Sus decisiones están conectadas con proveedores, distribuidores, clientes, gestores de residuos y otros actores. Por eso, avanzar hacia la circularidad requiere observar qué sucede más allá de los límites físicos de la organización.

Una empresa puede mejorar significativamente sus resultados si trabaja con proveedores para reducir empaques, recuperar materiales, aumentar la durabilidad de los insumos o establecer mecanismos de retorno. También puede involucrar a sus clientes mediante sistemas de devolución, reparación, reutilización o recuperación de productos. Este enfoque permite comprender que la circularidad no depende únicamente de lo que hace una empresa dentro de sus instalaciones.

¿Qué oportunidades de circularidad existen en nuestra cadena de valor que todavía no estamos aprovechando?

7. Medir para saber si realmente estamos avanzando

Una estrategia que no se mide difícilmente puede gestionarse. Las empresas necesitan establecer indicadores que permitan conocer si las acciones de circularidad están generando resultados. Estos pueden relacionarse con consumo de materiales, generación de residuos, porcentaje de materiales recuperados, reutilización, duración de productos, eficiencia de recursos o costos asociados a desperdicios.

Sin embargo, medir únicamente variables ambientales puede ser insuficiente desde una perspectiva empresarial. También resulta importante analizar qué efecto tienen estas acciones sobre costos, productividad, riesgos, innovación, ingresos y relación con clientes y proveedores.

La circularidad empresarial adquiere mayor relevancia cuando puede demostrar no solo cuánto reduce un impacto, sino también qué valor genera para la organización.

La circularidad necesita estrategia, no iniciativas aisladas

Una empresa puede tener un programa de reciclaje, reducir su consumo energético y utilizar algunos materiales reciclados sin necesariamente contar con una estrategia de circularidad. El desafío está en conectar las diferentes iniciativas con una visión común.

Esto requiere identificar los principales flujos de materiales y recursos, comprender dónde existen pérdidas de valor, establecer prioridades, definir objetivos y asignar responsabilidades. También implica integrar la circularidad en procesos que ya forman parte de la gestión empresarial, como compras, diseño, producción, mantenimiento, innovación, gestión ambiental y planificación estratégica. De esta manera, la circularidad deja de ser un conjunto de proyectos independientes y comienza a convertirse en una forma diferente de gestionar el negocio.

¿Por dónde puede comenzar una empresa?

No todas las organizaciones tienen las mismas oportunidades de circularidad. Una empresa manufacturera, un hotel, una empresa agrícola y una organización de servicios tendrán flujos de recursos, riesgos y oportunidades diferentes. Por eso, no existe una única ruta para avanzar.

Un buen punto de partida consiste en realizar un diagnóstico que permita identificar cómo entran y salen los recursos de la organización, dónde se generan pérdidas, qué materiales tienen mayor impacto o costo y qué oportunidades podrían generar beneficios económicos y ambientales. A partir de este análisis, la empresa puede priorizar acciones y construir una hoja de ruta realista.

El objetivo no debería ser convertirse en una empresa “100 % circular” de un día para otro. El verdadero desafío es identificar dónde la circularidad puede generar mayor valor y avanzar de manera sistemática.

De gestionar residuos a gestionar valor

La circularidad económica propone una mirada diferente sobre los recursos. En lugar de considerar únicamente cuánto consume una empresa o cuánto residuo genera, invita a preguntarse cuánto valor puede conservarse, recuperarse o generarse a lo largo de todo el ciclo de vida. Esto puede traducirse en productos más duraderos, procesos más eficientes, compras estratégicas, nuevas formas de relacionarse con proveedores y clientes, reducción de costos, innovación y nuevas oportunidades de negocio.

Por eso, hablar de circularidad no significa simplemente hablar de reciclaje. Significa preguntarse cómo puede una empresa hacer más con los recursos que ya utiliza, reducir las pérdidas de valor y encontrar nuevas oportunidades a partir de lo que anteriormente consideraba un desperdicio.

La transición hacia modelos más circulares no ocurre mediante una única iniciativa. Requiere estrategia, análisis, innovación y capacidad para conectar las decisiones ambientales con las necesidades reales del negocio.

El acompañamiento de CEGESTI

En CEGESTI acompañamos a las organizaciones en el proceso de identificar oportunidades para avanzar hacia modelos de gestión más circulares, conectando la sostenibilidad con la estrategia y la operación empresarial. Nuestro enfoque parte de comprender la realidad de cada organización, sus procesos, recursos, riesgos y oportunidades, para identificar acciones que puedan generar valor ambiental y empresarial. Desde el diagnóstico y análisis de oportunidades hasta el diseño de estrategias y hojas de ruta, buscamos que la circularidad se convierta en una herramienta de gestión y no solamente en un conjunto de iniciativas aisladas.

La economía circular no comienza cuando aparece un residuo. Comienza cuando la empresa toma decisiones diferentes sobre cómo crea, utiliza y conserva el valor.

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